COEXISTENCIA
Pinceles, tinta, cincuenta y tantas
almas reunidas allí, un escritor, un artista, luces, música, muros blancos como
papel, todos allí tratando de narrar con veinte palabras el amor, el amor en un
hotel, el amor en un auto, el amor en un estacionamiento, de cientos de ideas y
voces que se fundían con la música, nada podía hablar de amor, nada me hablaba
de ti.
Lo más parecido a esa experiencia era
la humedad de las acuarelas y esa repetitiva imagen del pincel sumergido en el
vaso, y las gotas de tinta negra que le arrebataban lo blanco a la primera hoja
de papel.
Me quedé muda mientras dibujaba tus
labios en la pared del fondo, que poco a poco se desdibujaba para imaginar tu
rostro entero, las voces se transformaban en la tuya y te pensaba mientras el
dorso de la mano del artista acariciaba por consecuencia las fibras del
sustrato, testigo y lienzo a la vez de las historias que en ese claustro, un
día iglesia y un día hotel se reescribían.
Se me secó la boca aún sin decir una
palabra, es la necesidad que tengo de tus labios, de ti, que estás en todos mis
lugares, los nuevos, los viejos, los que están por venir. Mientras tanto en el
almacén de orgasmos y plegarías que es esta sala, se escucha una señora
gritando "delirio" y una niña diciendo "descubrimiento",
las sonrisas se dejaban escuchar hasta que un hombre murmuró, piel, orgasmo,
muslos, cabello, ojos, "sobre todo ojos" acentuó, la humanidad se
comenzó a manifestar y ahora si me hablaba de ti, esa lluvia de palabras que
perdieron la pena, me habla de todo de ti, manos, dedos, ojos, cabello, pasaron
a palabras como miedo, delirio, locura, éxtasis, acción, ternura, distancia,
olvido, memoria, ay amor tan descarado, tan insensible que nos roba la cordura,
que nos llena de memorias, ay amor tan como el tuyo, incierto, lejano,
deseable, ay amor nunca te mueras, porque sin ti nos morimos nosotros.
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