Ellos...

Ella meditaba a ratos los cientos de cosas que pasaban a cada segundo, parecía que la ola de presente se había llevado todo aquello que le robaba el sueño, otra vez, una tímida sonrisa se dibujo en sus labios, un poco secos, un poco pálidos, pero aún esos labios color carmín, tanto ímpetu almacenado en esa boca cansada de hablar sin recibir respuesta, tantos besos detenidos en el tiempo, parece que su corazón late de nuevo, ¿Por qué?, por él, por su sonrisa, que sin saberlo le roba de vez en cuando una duda, un tal vez.

¿Él?, si, el con sus carcajadas y ese brillo que no se opaca con la lluvia, ella podía ver algo de él en la luna, esa luna que parecía extinta, volvió de golpe ante sus ojos, ella, puede verla brillar de nuevo sin sollozar, sin recordar, inundada de nuevos momentos.

Rozan las manos por accidente, se miran, se encuentran, un momento basta para perderse en esos ojos, en la profundidad de sus pupilas, y su tacto, precavido, suave, constante, ella, simplemente le sonríe, lo analiza, parece que puede que pueda ser, parece que no están tan lejos los caminos, puede que ella, puede que él, habrá que seguir esperando el momento en que la paciencia se les acabe, en que la distancia se acorte de una vez, habrá que ver cuando se vean, habrá que ver cuando él descubra sus labios, los besos, las caricias, habrá que ver si se resiste, puede que ella lo provoque, puede que ella se abrace al bronce de sus brazos, puede que ella no se despegue de su sonrisa, puede que él se acerque, habrá que verlos.




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