EN CADA VIDA.
Ya no me confunde que este
sentimiento regrese cada noche a mí, he pasado por tu ventana, tantas veces,
tantas vidas, que creo que un día muy parecido a este, estarás otra vez aquí,
el mismo frio de esta noche lo he sentido antes, no sé si lo he soñado o lo he
vivido, pero lo recuerdo, el vacío que hay entre mis piernas, claro cariño, no
es nuevo, y no sé si es mi cuerpo, mi mente o mi espíritu el que te recuerda,
el que te reconoce, el que te necesita, pero sé que no hay mundo, ni espacio en
que puedas irte del todo, siempre vuelves como si fueras parte de mi
existencia, como si nuestras almas se buscaran todo el tiempo, en esta vida,
como en la próxima.
A veces me parece que ese cuarto
desde hace siglos sigue igual, la misma cama, los mismos muebles, han nacido y
muerto tantas gentes y nosotros seguimos aquí, nos seguimos encontrando, nos
seguimos queriendo, el dolor de tus múltiples partidas ya no me sorprende, cada
vez, me duele menos, y es que al final como al principio te lo dije, eres mío
en esencia, en alma, no en materia.
Ese cuerpo en el que encarnas tus
ganas y este en el que descansas tu pecho, son efímeros, prescindibles,
pasajeros, no son nada comparados con las veces que se han besado nuestras
almas sin tocarse, el té por las mañanas, los abrazos en la azotea, son
memorias y recuerdos, nada es nuevo, y al final de los principios de nuestra
historia, siempre te vas por la misma puerta, y el día siguiente con otra edad,
con otra ropa, con otra vida, te veo entrar por las mismas escaleras, vuelves a
dejar en la puerta el portafolios, cuelgas la chaqueta en esa silla, me miras
reventando de deseo, me desnudas como desde hace siglos, siempre el mismo día,
me recorres mientras suena la manecilla del antiguo reloj de la pared del
fondo, y parecen eternos los segundos, parece que no pasa el tiempo por
nosotros, y descansas tu cabeza en mis brazos, y respiras tan profundo y tan
tranquilo.
Y despierto y vuelvo a despertar
en otro sitio, el paisaje en la ventana no es el mismo, pero tengo tu aroma
tatuado en esta carne, y es lo único de ti que me ha quedado, camino por las
calles con luz de día, te busco sin conocerte, si estas cerca y aun no te he
visto, mi piel se eriza, me confunde, me exaspera, me duele tu ausencia aún sin
que te hayas ido, te conozco accidentalmente en un café bajo el mismo cielo,
escenario de nuestra eterna historia, me miras, me sonríes, me enamoro, te
reconozco en un segundo, me llenas y me dueles tanto al mismo tiempo, sé que
has vuelto, cada instante, cada beso, cada noche se repite, todo vuelve como un
círculo vicioso y no sé si podré vivir de nuevo nuestra historia, otra vez,
amar con todo, otra vez la despedida…
Comentarios
Publicar un comentario