Sin falsos buenos partidos...
Ella se encontraba allí, lista y dispuesta a bajar la mira, no pensaba volver a apuntar la flecha en ninguna dirección, qué mejor día que el último del mes para comenzar de nuevo.
Guardó debajo de la cama todas las espectativas, los propectos, la lista de porques y las fotografías, sin más que ella y su ser dentro de sus pequeños pechos, salió de nuevo a dar la cara al mundo del que se había escondido por casi ya, un año, un año desde que aquel hombre le dejo rotas las esperanzas, un año desde aquel beso, un año de intentar en vano salir de un remolino de recuerdos.
Tras deshacerce de tanto peso, soltó la liga en su cabello, rizó sus pestañas y allí estaba ella y su sonrisa otra vez, aunque los ojos aun llorosos se observan melancólicos en el espejo, poco a poco, día a día, recuperan el brillo y la fé.
Sin más falsas esperanzas, sin más perder tiempo en falsos buenos partidos, ella anda en un par de tacones con la cara en alto, mirando y sonriendo esperando ahora que alguien dispare una flecha directo a su corazón.
Guardó debajo de la cama todas las espectativas, los propectos, la lista de porques y las fotografías, sin más que ella y su ser dentro de sus pequeños pechos, salió de nuevo a dar la cara al mundo del que se había escondido por casi ya, un año, un año desde que aquel hombre le dejo rotas las esperanzas, un año desde aquel beso, un año de intentar en vano salir de un remolino de recuerdos.
Tras deshacerce de tanto peso, soltó la liga en su cabello, rizó sus pestañas y allí estaba ella y su sonrisa otra vez, aunque los ojos aun llorosos se observan melancólicos en el espejo, poco a poco, día a día, recuperan el brillo y la fé.
Sin más falsas esperanzas, sin más perder tiempo en falsos buenos partidos, ella anda en un par de tacones con la cara en alto, mirando y sonriendo esperando ahora que alguien dispare una flecha directo a su corazón.

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