Obsesiones
Ella podía mirarlo hablar por horas, lo único que pensaba era en morder esa sonrisa, sí, ella quería devorar esa media luna, a besos, a ratos, siempre... lo podía mirar hablar y tragar saliva mientras se imaginaba los sabores de esos labios, ella estaba comenzando a enloquecer, es como ver una manzana y no poder comerla, el es su tentación, sus ganas, su ansiedad a media noche, el puede hablarle por horas mientras la ve como cuando un niño mira un dulce, ella, solo piensa en su boca, en un beso de esa boca, ambos desconocen el trasfondo de lo que sienten, sus cuerpos, sus pieles los traicionan, delatan lo que su voz esconde, sus cuerpos aún en la distancia se reconocen y están allí a treinta centímetros de las ganas que se tienen, del apetito, del estallido de dos seres que aun sin saberlo, se necesitan.
Ella, ella puede mirarlo hablar por horas y en lo único que piensa es en morder esa sonrisa, el cuarto menguante en su sonrisa...
Ella, ella puede mirarlo hablar por horas y en lo único que piensa es en morder esa sonrisa, el cuarto menguante en su sonrisa...
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