Pensé mientras esperaba.
Después de trabajar toda la noche, dormir despierta bajo la regadera, algo así como dos minutos, beber un capuchino caliente, encontré 5 minutos de paz en el aeropuerto, pude observar algunas cosas, entre ellas, una pareja, si, de esas de antaño, las q sobreviven a las bodas de oro, de esas que se hacen fuertes tras los problemas, esas parejas que conocieron el amor en otros tiempos, observé lo patética que Lucía gente observando todo el tiempo una pantalla, gire un poco y en el aparador de la que debería llamarse, la tienda más cara del mundo, había una revista, y entre letras y la belleza fabricada de la chica en portada, había un título, que decía "no llames amor a lo que era adicción", qué mal título ni siquiera rima, en fin, me senté a esperar el avión de un aburrido viaje de trabajo, con la única esperanza de conseguir un asiento en ventanilla, para que el cielo hiciera que el día valiera la pena, y heme aquí escribiendo junto al pasillo.
Esas palabras me retumban en la cabeza, definitivamente comencé a pensar y todo se volvió confuso, juré que te amaba frente al espejo, juré que te odiaba tanto como te amé, Amar, amor, cariño, qué habrá sido en realidad, me vi por un segundo tan lejos del lugar donde te vi aquella, nuestra primera vez, un aeropuerto, "capuchino en las alturas", lentes de sol, viajes de negocios, yo, definitivamente ya no soy la que era esa noche, y tú?, tienes aún la misma dirección, mis piernas aún puede llegar a tu casa, sigues allí en el mismo sitio donde amanecía los martes y jueves de vez en cuando, bueno tu mejor que nadie sabe cuantas veces cruce de sur a centro por el dueño de esa boca, o era por la boca misma, ahora mismo me preguntó si era amor o era vicio, si eran tus placeres y no tu cariño, era amor o era apetito, y es que al amor no lo cambia la distancia, en cambio los placeres son de cercanía, de frotar las pieles, de morder los labios, de delirios, de locura, y el amor es distinto como el de ellos que conocen el amor de aquellos tiempos, el amor perdura, y tu y yo éramos tremendos como amantes, fatales como amigos, nos embriagábamos en noches sin descanso, siempre con prisa, siempre sin tiempo, un día nos encontramos en lugares distintos, un mundo de relojes y zapatillas, de apariencias, hace años no piso el parque de la esquina, donde hablamos tirados en el pasto, tu espalda con la mía.
Y es que eras mi delirio, mi adicción y fuiste mi desdicha, pero no eras mi amor, eras más bien como mi copa de vino, y como bien decía Benedetti, verte era como despertar, eras mi fascinación, como ver las nubes durante todo el vuelo, como ver el cielo, como mi obsesión con la luna, eras tanto y tan efímero, y es que nadie olvida el cielo o el mar, o la luna, o la brisa, y aún así a nadie le pertenecen... son pasajeras, tuyas por un segundo, vivas en los recuerdos, caprichos, vicios adicciones, valiente historia la nuestra, tan errática, tan confusa, tan nuestra, tan ajena...
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