Callejeando...

Me atrapan las calles, la gente, el ruido de los autos, el color de los ojos de la chica de pelo rojo sentada frente a la catedral, una escultura que parece suspendida en el aire, puedo escuchar la respiración agitada de un niño que corre entre los arboles del parque, el agua de la fuente y me siento atrapada en un sitio nuevo, puedo escuchar como se quiebran las hojas secas a la orilla de las jardineras, son sin duda pasos fuertes de una señorita  que va corriendo envuelta en el negro de su vestido y en las largas agujetas de sus botas, la prisa la consume tanto que no puede detenerse a escuchar ese sonido, puedo observar desde lejos la nostalgia que inunda a esa mujer que camina solitaria por la calle, nadie la acompaña, ni siquiera ella, un joven sentado en una banca, mientras observa pasar el tiempo, no se sabe que piensa, no se sabe que mira, pero tiene soledad en las manos, definitivamente sus brazos tienen un hueco, seguramente alguna ella que no quiso quedarse, y que decir del turista en bicicleta, sin duda tiene una nariz perfecta, su nariz es más linda que la mía y miren que sorpresa, el sonríe,  su bicicleta es buena compañía.

Cómo es que hay tan poca gente acompañada, y que decir de mi, esculturas y cuadros, retablos y arquitectura es lo que me acompaña por la vida, puedo amar los aromas, las miradas, y podría amar más pero, suelo ser mala novia, el concepto de la soledad esta tan mal interpretado que pareciera ser algo malo, esa mujer que va caminando allá, el pelo negro y unos hermosos ojos color marrón, sin duda no esta sola, mientras camina esta sonriendo, y es que se acompaña de sus recuerdos, de sí misma, miren allá, un grabado en la pared, cómo pueden caminar tan a prisa y no verlo, alguien puede detenerse, no sigan caminando, no corran más, es este momento o nunca, y si mañana nada de lo que esta aquí, existe, cómo van a recordarlo si no se detienen a observar, hey, tú, detente, esto es el mundo y esta aquí ahora, contigo, no lo dejes pasar, no sigas tan a prisa, detente un poco, mira, puedes observar el cabello de esa chica, y el azul en los ojos de aquel hombre, mira, que camisa tan blanca tiene el, deja que tus ojos disfruten, siente, vive, deja ya de correr. 


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