Deberías verme, deberías verlo.
Cariño, no sabes, estos días, he tenido tanta paz y la pasión esta de vuelta, estoy regresando a las cosas que amo, y por alguna razón, ya no quiero regresar a ti, tal vez, es porque ya no te amo. Recuerdas cuando hablábamos de ti y de mi, y de nuestros asuntos con el mundo, cuando eramos más bien amigos acompañándonos en el camino, recuerdas que en esos tiempos solo nos dábamos cariño para terminar conversando de aquella chica que te seguía en el cole, o de aquel buen partido que yo había conocido, creo que en ese entonces éramos más felices, menos complicados, deberías verme ahora, tacones, faldas cortas, medias negras, definitivo, algo ha cambiado y de ti nada se, desde ella, que no se de ti.
Deberías verlo, la luna en su sonrisa, no se, luce mejor, es una luna más honesta, menos fanfarrona, descubrí en el, que la luna no eres tu, nunca se trató de ti, sabes su voz es un tanto peculiar, puedo escucharla por horas, es no se, divertida, juguetona, su juventud es sin duda distinta a tu amargura, sus ideales están lejos de tu frustración, y me conmueve y me inspira, deberías verme mientras lo veo, beber café y sonreír, es como fascinante, lo encuentro tan encantador, y aunque es muy joven para mis años, deberías verme, mientras lo escucho, es cautivador, se aferra tanto a lo que quiere, sonríe, sus ansias, sus ganas, sus esperanzas, deberías verme, mientras lo veo, cómo me gana la risa, como me envuelve en sus historias, y como voy dejando de escucharlo para observar sus labios, su sonrisa, ese brillo en sus ojos obscuros, profundos, sinceros...
Me gusta pensar en la posibilidad de que el me vea como yo a el, tal vez, por eso lo rojo en sus mejillas, tal vez por eso sonríe tanto, quizás sepa que mi sonrisa se ha vuelto el espejo de la suya, deberías vernos hablar del mundo, de viajar, deberías ver como compartimos tanto conociéndonos tan poco.
Deberías vernos hablar de fotografía, de pintura, de museos, ama tantas cosas de la vida, nada tan efímero, tan absurdo, no el ama ese tipo de cosas que son para siempre, no como tu y tu amor a ratos, deberías verme mientras lo voy conociendo, mientras me voy perdiendo en sus palabras.
Deberías verlo, la luna en su sonrisa, no se, luce mejor, es una luna más honesta, menos fanfarrona, descubrí en el, que la luna no eres tu, nunca se trató de ti, sabes su voz es un tanto peculiar, puedo escucharla por horas, es no se, divertida, juguetona, su juventud es sin duda distinta a tu amargura, sus ideales están lejos de tu frustración, y me conmueve y me inspira, deberías verme mientras lo veo, beber café y sonreír, es como fascinante, lo encuentro tan encantador, y aunque es muy joven para mis años, deberías verme, mientras lo escucho, es cautivador, se aferra tanto a lo que quiere, sonríe, sus ansias, sus ganas, sus esperanzas, deberías verme, mientras lo veo, cómo me gana la risa, como me envuelve en sus historias, y como voy dejando de escucharlo para observar sus labios, su sonrisa, ese brillo en sus ojos obscuros, profundos, sinceros...
Me gusta pensar en la posibilidad de que el me vea como yo a el, tal vez, por eso lo rojo en sus mejillas, tal vez por eso sonríe tanto, quizás sepa que mi sonrisa se ha vuelto el espejo de la suya, deberías vernos hablar del mundo, de viajar, deberías ver como compartimos tanto conociéndonos tan poco.
Deberías vernos hablar de fotografía, de pintura, de museos, ama tantas cosas de la vida, nada tan efímero, tan absurdo, no el ama ese tipo de cosas que son para siempre, no como tu y tu amor a ratos, deberías verme mientras lo voy conociendo, mientras me voy perdiendo en sus palabras.
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